TRAS LA PSICOTERAPIA

Aquí muestro diversas manifestaciones de pacientes, que realizaron un proceso de psicoterapia breve conmigo. Antes de sus declaraciones, realizo un breve resumen. Los nombres han sido cambiados para preservar la intimidad de estas personas.

Isabel es una mujer de 50 años que acudió a terapia, por sentirse desbordada en torno al cuidado de sus suegros, ambos con procesos de deterioro físico y mental. La gestión emocional que utilizaba le llevó a episodios de ira, ansiedad y tristeza. Os dejo con lo que significó la terapia para ella:
“Gracias al ejercicio de cómo reflejar mis ataques de ira en un papel, vi claramente la situación. Seguía siendo temperamental y con pataletas infantiles ante una negación. Desde ese día empecé a poner atención y ganas de cambiar, mejorar y crecer como persona.
La terapia me ha dado la oportunidad de poder solucionar mis defectos, mis frustraciones, mis miedos, mi intolerancia hacia los demás, sinceramente yo ya sabía que era lo que tenía que corregir, pero no quería hacerlo, me iba bien culpar siempre a los demás de mis problemas, me sentía cómoda en mi zona de confort ¨son los demás, no yo¨.
Quiero seguir por este camino, ya que me ha proporcionado paz conmigo misma y con los míos, ahora pienso que primero debo ser yo, si yo estoy bien, los que están a mi alrededor también lo estarán, la serenidad, la madurez, la tolerancia, la comprensión han de aportar este bienestar tan deseado durante tanto tiempo, así que cada día tendré que pelear por no perder esto tan ansiado.
Luchar por lo que deseo y por lo que me proporciona bienestar.
Delegar y confiar en otras personas para no llevar yo sola la carga, no es sabio decir yo, yo lo hago, y luego estresarte y estresar a los demás con tus rabietas por no poder afrontar todo el trabajo que has querido asumir”.

Llamaremos a la próxima paciente como Marta, lleva en torno a 10 años en España, proviene de un país latinoamericano. Marta vuelve a su país en torno a 3 meses, debido a que se entera de que su madre está en el final de un proceso oncológico, por lo que teme no poder despedirse de ella. Deja el trabajo del que se mantenía económicamente sin posibilidad de retomar, y vuelve tras la muerte de su madre con grandes dificultades, para ella es un “volver a empezar”. Tras mucho trabajo duro, comenzó a comprender cómo había llegado a esa situación y cómo no volver a caer en la repetición (pues en su vida habían varios patrones que se daban sistemáticamente). Su fragilidad le impedía responsabilizarse de sus actuaciones, culpando a los demás y enfadándose por no satisfacer sus expectativas. Con la terapia, comenzó a tener un control sobre su vida. Aquí presento un fragmento de lo que supuso para ella la terapia: 
“Me gustó mucho poder contar contigo para ver mis cuestiones más complejas... como te decía en mi mensaje inicial, me ayudaste muchísimo... Aún cuando en mi fuero más interno, pensara que o no me explicaba bien, o no encontraba las palabras en tu discurso... Supongo que sería, el ego del cual bien me expresas en tu respuesta... Y mis estructuras tan desorientadas... Porque siempre reconozco, aunque sea en silencio; que soy bastante rápida para excusarme cuando alguien me dice algo que no me cierra... Y creo que es auto defensa... Creo no, ¡es!
Es evidente que muchas veces caemos en esos egos que no nos ayudan nada...
En lo personal, y en referencia a tus conclusiones, soy consciente […] que aún me falta mucho recorrido por hacer... Creo que es un crecimiento constante de vida. Y respecto a tener en cuenta a los demás... Claro que sí... Aprecio mucho tus conclusiones, tus palabras... y me siento muy feliz, (es la palabra) por el cambio que he tenido en este período... Estoy aprendiendo. Muchísimo de toda la gente que estoy conociendo. Y eso me llena mucho como persona. […]. Aplico la tolerancia, cosa que en tiempos anteriores, me resultaba difícil también lo reconozco... Aunque callara, mis gestos y expresiones no verbales, eran muy elocuentes. Y eso me delataba con quiénes fueran...”.

Carol tiene en torno a 43 años acudió a terapia con la sensación de “haber perdido el rumbo, no encontrarle sentido a la vida”. Hace décadas que había emigrado a Europa desde un país caribeño. Se describía como una persona temperamental, trabajadora y familiar, que no entendía las dificultades por las que estaba atravesando, tanto profesionalmente como familiarmente.
Tras el proceso de terapia, esta es la descripción que dio de ella (técnica de autocaracterización).
“Es una mujer que sabe lo que quiere y como lo quiere, a veces le cuesta encontrar el camino pero al final lo encuentra. La vida siempre la pone en situaciones muy complicadas sin solución aparente, pero gracias a su mente acostumbrada  y entrenada logra encontrar soluciones para casi todo. En los últimos meses  ha estado un poco perdida porque el desgaste físico y mental han sido muy fuertes, pero gracias a la terapia y el terapeuta ha encontrado nuevamente su status quo. […]. Bueno quiero decir, vuelve a ser ella misma con alguna mejoría, menos impulsiva, más reflexiva, más tranquila, más estratega y sobre todo con un mejor conocimiento de sí misma. La lucha interna y externa mantenida durante estos meses has dado un resultado positivo por la válida reconducción de su terapeuta que ha sabido ayudarle a encontrarse y positivizar sus pensamientos.[…]. Aún le quedan muchas cosas por trabajar con su personalidad, pero se nota un avance muy grande en cuanto a  comportamiento, control de las emociones y estados de ánimo”.

HUBO UNA REDUCCIÓN DE SÍNTOMAS SIGNIFICATIVA. LA TERAPIA LES PERMITIÓ ADQUIRIR HERRAMIENTAS PSICOLÓGICAS QUE APLICAN A SU DÍA A DÍA.

Han cambiado la visión que tenían de sí mismas

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