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COLAPSO, DILEMAS Y RECONSTRUCCIƓN: ĀæSER O NO SER? Cambiar sin engaƱarse.

  • Foto del escritor: Francisco Iruela
    Francisco Iruela
  • 22 jul 2025
  • 12 Min. de lectura

Actualizado: 10 ago 2025

Cuando ā€œmĆ”s de lo mismoā€ puede arruinarte la vida.


Este artículo es la primera parte de dos en los que abordamos cómo podemos cambiar de una manera realista, sin precipitarse. Ha colaborado escribiendo el texto Lucía Castro. Puedes encontrar mÔs sobre ella en https://www.luciacastropsico.com/


Si salieras ahora a la calle, y preguntaras a la gente si quiere cambiar algo de sĆ­ mismos, la mayorĆ­a dirĆ­a que sĆ­. Algunos mĆ”s centrados en su aspecto fĆ­sico, otros hablarĆ­an sobre aspectos de su personalidad, otros sobre tener un mejor empleo, etc. Pero ĀæquĆ© son los cambios? La RAE define un cambio en su primera acepción como ā€œacción y efecto de cambiarā€. Y si nos vamos a la primera acepción de cambiar: ā€œdejar una cosa o situación para tomar otraā€. Es decir, puedes ganar algo que deseas, pero dejas otra cosa por el camino. La poeta Alejandra Pizarnik en una entrevista dijo: ā€œes que nada temen tanto, mujeres y hombres, como los cambiosā€ (Pizarnik, 2002). ĀæPor quĆ© decĆ­a esto Alejandra? Por la incertidumbre. Este factor puede percibirse como una amenaza, por la falta de control. Y es en la falta de control donde se pone en juego nuestra vulnerabilidad (Crittenden, 2002).


Todos podemos tener en la mente el ser o no ser, de Hamlet. Aunque no hayas leído la obra de teatro, aunque no hayas visto adaptaciones televisivas o de cine. Hay referencias. Si soy de una manera determinada, eso me lleva a una serie de consecuencias. Muchas de ellas bajo una falta de control. ¿CuÔntas veces fuiste de una manera y eso te llevó a cosas que no preveías?



G. Kelly, en su TeorĆ­a de Constructos Personales, tuvo una gran idea sobre cómo nos defendemos de la incertidumbre (Kelly, 2001). Creó el corolario de construcción. Este decĆ­a: ā€œla persona anticipa los acontecimientos construyendo sus rĆ©plicasā€. Si tenemos ademĆ”s en cuenta el corolario de la experiencia que dice: ā€œel sistema de construcción de una persona varĆ­a a medida que construye las rĆ©plicas de los acontecimientosā€.Ā 


ĀæQuĆ© quiere decir esto? Pues que, para reducir nuestra incertidumbre, necesitamos imaginar, predecir, cómo serĆ”n esos cambios. Y claro, como no tenemos la evidencia, la seguridad de que eso serĆ” asĆ­, necesitamos recrear dichos cambios. ĀæCómo? Realizando una anticipación sobre los hechos, de la manera mĆ”s realista que podamos. AhĆ­ es cuando emerge como dice G. Kelly la ā€œrĆ©plicaā€, es decir, la simulación en nuestra mente. Es como, por ejemplo, cuando nos aventuramos a mirar en una web cuĆ”nto podrĆ­a costarnos un piso o casa, en una zona determinada. O cuĆ”nto podrĆ­a costar tu coche si lo vendieses de segunda mano. Es una predicción que hacen, en base a unos parĆ”metros. Esto, de una manera mĆ”s de andar por casa, es lo que hacemos cuando nos planteamos cambios. Creamos teorĆ­as en base a lo que pensamos, en base a lo que nos dicen otras personas. En otras palabras, teorĆ­as sobre quĆ© quiero cambiar, por quĆ© y cómo.Ā 


La literatura cientĆ­fica nos habla de dos tipos de cambios: tipo 1 y tipo 2 (Watzlawick, Beavin & Jackson, 1981). El tipo 1, es ā€œmĆ”s de lo mismoā€. ĀæQuĆ© significa esto? Que cambias una cosa, pero la cambias por otra muy parecida. Por ejemplo, sucede en personas que consumen porros. Quieren dejar el cannabis, pero solo dejan el THC fumando CBD. O beben alcohol. Se ha tapado con otra sustancia. Pero este cambio no va al meollo del problema. En el cambio tipo 2, hay un chequeo, una monitorización acerca de quĆ© estĆ” funcionando y quĆ© no, y por quĆ©. Es un salto cualitativo, pero, Ā”quĆ© vĆ©rtigo! Pasar de la teorĆ­a a la prĆ”ctica, la reevaluación hace que tengamos mĆ”s realismo. El cambio tipo 1 y tipo 2 tiene cierta correspondencia con el modelo cognitivo de pensar rĆ”pido, pensar despacio (Kahneman, 2012). Este modelo plantea que la mente tiene un sistema 1 y un sistema 2. El sistema 1 es el mĆ”s intuitivo, el mĆ”s emocional, busca atajos mentales para ahorrar energĆ­a al cerebro. Por eso el autor lo llama pensar rĆ”pido. El sistema 2 es mĆ”s analĆ­tico, requiere de tiempo, de ver los pros y contras, etc. Por esto, el autor lo llama pensar despacio, no puede haber trucos para llegar a conclusiones. Hay correspondencia entre el modelo de Palo Alto y el de Kahneman: el cambio tipo 1 se da en el sistema 1 y el tipo 2 necesita del sistema 2.Ā Ā 


Hay 3 tipos de conductas que parecen cambios duraderos, pero que realmente son cambios ā€œmĆ”s de lo mismoā€. Es como ese dicho, cambiar para que todo siga igual. Nos referimos a las conductas compensatorias, compulsivas y autoengaƱos. Tienen la base comĆŗn de tener un malestar significativo. La diferencia estĆ” en cómo se gestiona. Vamos a explicarlas.


Las conductas compensatorias son acciones que intentan restablecer el equilibrio. Imaginad a una persona con un ā€œcomplejo de inferioridadā€, es decir, se ve menos que los demĆ”s. Esta persona puede crear la estrategia de ā€œhacer el doble para estar a la altura de los demĆ”sā€. Puede pasarse muchas horas formĆ”ndose o quedĆ”ndose haciendo horas extra que nadie le pagarĆ”. Por tanto, mediante el esfuerzo suple lo que ella piensa de sĆ­ misma, de su in-capacidad. En estas conductas se anticipa inconscientemente y se protege de la amenaza, de la posible invalidación de uno mismo.Ā Ā 


Las conductas compulsivas se relacionan directamente con el estrĆ©s y la ansiedad. La ansiedad como percepción de que puede cumplirse la amenaza. Con las conductas compulsivas se busca neutralizar lo que se siente. El ejemplo clĆ”sico es utilizar un objeto o sustancia que elimine la ansiedad o estrĆ©s. Por ejemplo, drogas o videojuegos. Recuerdo a una paciente que despuĆ©s del trabajo deseaba llegar a casa para beberse una cerveza a solas mientras fumaba tabaco. Era como ella decĆ­a su ā€œmomento de evasiónā€. En realidad, ella lo hacĆ­a para evitar enfrentarse al sufrimiento de ver cómo su matrimonio se desmoronaba. El adolescente que estĆ” muchas horas frente a un videojuego. ĀæQuĆ© estĆ” evitando que le genera ansiedad? Los atracones de comida suelen ser conductas compulsivas. Sucede un evento que genera una gran ansiedad. Y se ā€œtapaā€ con comida. Hasta la siguiente vez. Anula los procesos psicológicos de por quĆ© yo he sentido ansiedad o estrĆ©s en una situación. No hay procesamiento. Es un change: el procesamiento de la experiencia por comida. La comida es mĆ”s inmediata, menos dolorosa y frustrante, mĆ”s directa. El procesamiento cognitivo y emocional requiere de confusión, de un no saber. Se necesita de un reconstruir: sobre cómo lidiar con el vacĆ­o.Ā 


Los autoengaƱos son difĆ­ciles de detectar. MĆ”s fĆ”cil es observarlos en otros o que otras personas lo observen en nosotros. Se trata de construcciones mentales que actĆŗan como mecanismos de defensa, para garantizar que todo siga igual. Nos ā€œprotegeā€ de lo que nos angustia. El ejemplo tĆ­pico es permanecer en pareja aun habiendo muchas evidencias de que las cosas no van nada bien. ĀæEs el amor que es ciego, o es el miedo al abandono que hace de las suyas? Pensar tambiĆ©n que somos mĆ”s aptos y capaces de lo que realmente somos. Subestimar la dificultad de la tarea para aumentar nuestra autoeficacia y sentirnos asĆ­ validados en nuestra autoestima. El autoengaƱo estĆ” a la orden del dĆ­a. Las neurociencias cognitivas ponen muchos ejemplos de autoengaƱos a travĆ©s del concepto de sesgo. Al final son filtros que no buscan la verdad, buscan que nuestros modelos mentales acerca de nuestras experiencias sigan estables, sigan sin crisis. Las cosas son tal y como yo las entiendo, que es a lo que estoy acostumbrado o sĆ© manejar.Ā Tendemos hacia la estabilidad de visiones, hasta que no es viable por sĆ­ntomas o cambios drĆ”sticos en nuevos escenarios de nuestra vida (ruptura de pareja, despidos, discusiones, etc.).Ā 


Los ejemplos acerca de dietas involucran los 3 mecanismos explicados. Es decir, en mayor o menor medida, cuando alguien inicia una dieta sin necesidad mĆ©dica hay sobrecompensaciones, compulsiones y autoengaƱos. Hay que analizar caso a caso, quĆ© ā€œpesaā€ mĆ”s, quĆ© se pone en juego en las dietas. Es bastante probable que la autoimagen corporal es lo que sustente la autoestima, de una manera desproporcionada. De esta manera se crea la solución mĆ”gica a los problemas psicológicos previos.Ā Ā 


Es decir, no hay un anĆ”lisis de quĆ© le sucede a la persona, de quĆ© le causa ansiedad de su vida u otro malestar, simplemente se ponen soluciones ā€œparcheā€, como poner un cubo bajo una gotera, nos sirve a corto plazo, pero no arregla el problema. El cambio tipo 1 tiene que ver con la falta de anĆ”lisis psicológico y con el autoengaƱo. A veces tambiĆ©n es necesario, como fase previa a un cambio mĆ”s profundo de tipo 2. Este Ćŗltimo, tiene como caracterĆ­stica ser un cambio que genera transformaciones en la calidad de vida y vivencia de bienestar. Marca una diferencia. Un cambio tipo 2 es siempre un proceso, requiere de tiempo y acción. Requiere de cambiar sin engaƱarse, sin mecanismos de defensa activados. Un ejemplo puede ser cuando una persona tiene malos hĆ”bitos alimentarios y analiza quĆ© es lo que le sucede para tener malos hĆ”bitos. De esta manera se puede comenzar un proceso de autocuidado y responsabilizarse del cambio. Cambiar de una dieta a otra, suele ser cambio tipo 1.Ā 


En el cambio tipo 2 tiene que haber una meditación, un anÔlisis. Este texto se dividirÔ en dos partes. Explicaremos dos maneras de enfocar cómo cambiar y mantenerlos cambios. Propondremos el enfoque en dilemas implictativos y el modelo de cambio de Prochaska y Di Clemente.


ĀæEl estancamiento tiene un sentido?


El estancamiento puede conllevar a un bloqueo. Y el bloqueo a la imposibilidad para cambiar. En esos momentos, estamos intentando nadar en un rĆ­o de lodo. Tratas de avanzar mediante esfuerzo, mueves tus brazos y piernas, pero no avanzas. Los sedimentos pesados te lo impiden. Eso es el bloqueo. Ā 


Pero hay que matizar; no es un estancamiento nacido de ā€œsi tĆŗ quieres puedes, eso es que no te esfuerzas lo suficienteā€. SerĆ­a entonces una cuestión de disciplina, como podrĆ­a decir un influencer que te saca el dinero. El estancamiento del que hablamos puede nacer de dilemas implicativos (Feixas & CompaƱ, 2015). Y, ĀæquĆ© es esto? No podemos dar una definición corta pero sĆ­ precisa. La RAE lo define como ā€œsituación en la que es necesario elegir entre dos opciones igualmente buenas o malasā€. Los dilemas implicativos se definen como la situación en que la persona quiere cambiar un aspecto de sĆ­ mismo que considera negativo, pero que estĆ” a la vezĀ  asociado a dimensiones positivas de sĆ­ mismo (Senra, Feixas & Fernandez, 2005). Son conflictos cognitivos. De ahĆ­ el bloqueo que hemos mencionado. Para profundizar en la explicación de los dilemas tenemos que definir quĆ© es un constructo. Este es la captación de una diferencia. Por ejemplo, pensemos en una foto al natural y una foto retocada con filtros. AhĆ­ hay contrastes, nos damos cuenta. Hay una comparación. Pues segĆŗn G. Kelly, creador de la teorĆ­a de Constructos Personales, a travĆ©s de los 11 corolarios explica cómo formamos teorĆ­as y cambiamos de acuerdo a nuestra construcción de nuestra experiencia (Kelly, 2001). Nos centraremos brevemente en varios corolarios.Ā 


El corolario de construcción dice ā€œuna persona anticipa los acontecimientos construyendo sus rĆ©plicasā€. Se alude al proceso, al encuentro con la realidad, donde la persona activamente establece similitudes y diferencias entre acontecimientos, creando asĆ­ modelos de acción para futuras ocasiones. El corolario de experiencia dice ā€œel sistema de construcción varĆ­a en la medida que construye sucesivamente rĆ©plicas de los acontecimientosā€. Se da asĆ­ un constante ajuste entre la anticipación de la persona y la realidad, a travĆ©s de la experiencia, su puesta en prĆ”ctica. En el corolario de dicotomĆ­a apunta a que ā€œel sistema de construcción de una persona se compone de un nĆŗmero finito de constructos dicotómicosā€. Esto quiere decir que nuestra mente procesa la información en base a elementos que se contrastan como antagonistas. Un ejemplo podrĆ­a ser malo-bueno, listo-tonto, etc. No siempre tienen por quĆ© ser adjetivos. Por ejemplo, no tener preocupaciones - estar pendiente de todo.


Debido al corolario de individualidad, construye los constructos de una manera Ćŗnica, ya sea consciente o inconscientemente (mĆ”s explĆ­citos o implĆ­citos). Aunque hay una parte similar en todos nosotros, debido al corolario de comunalidad: ā€œen la medida que dos personas emplean construcciones similares de la experiencia, sus procesos son psicológicamente similaresā€.Ā Los constructos son personales, pero generalmente comprensibles, puesto que vivimos en sociedad y compartimos ciertos patrones culturales y consenso en los valores morales. Por lo tanto, el sistema de constructos de una persona es captable por otra a pesar de la subjetividad. Por el corolario de elección, la persona optarĆ” por los constructos que le ayuden a predecir mejor la situación, con una anticipación mĆ”s precisa. G. Kelly lo elabora asĆ­: ā€œla persona escoge para sĆ­ misma, en una construcción, dicotómica determinada aquella alternativa con la que anticipa mĆ”s posibilidades de elaborar su sistemaā€. Esto explica en parte por quĆ© a veces anticipamos negativamente aunque nos genere sufrimiento: nos da control sobre nuestras vidas.Ā 


CentrÔndonos en los dilemas implicativos, hay constructos congruentes: los que la persona quiere. Y constructos discrepantes: los que no quiere y pretende cambiar. Los dilemas implicativos pueden ser explícitos o implícitos, es decir, la persona puede ser que nunca haya pensado sobre su existencia (Senra, Feixas & Fernandez, 2005). Vamos a ver un ejemplo para ilustrarlo. Tenemos dos constructos que crean el dilema implicativo:  


Ejemplo de un dilema implicativo, ser cariƱosa te lleva a afectarse mucho las cosas. Asƭ como no ser cariƱosa hace que no te afecten las cosas. A la persona le gustarƭa ser cariƱosa pero sin que le afecten las cosas.

E. se consideraba cariƱosa (constructo que no quiere cambiar, congruente) pero tambiĆ©n le afectaban mucho las cosas (polo del constructo que quiere cambiar). Pero para ella, si cambia al polo de ā€œno afectarme las cosasā€ eso se asocia tambiĆ©n a no ser cariƱosa, ante lo cual invalida un constructo nuclear en ella, como es ser cariƱosa. Es decir, que idealmente le gustarĆ­a ser cariƱosa pero que no le afectasen las cosas. E. no ha construido modelos de representación en el que las personas puedan ser cariƱosas pero que no le afecten las cosas.Ā 


Los dilemas implicativos se han propuesto como alternativa de explicación a la paradoja neurótica (SaĆŗl, 2006). Es decir, el por quĆ© muchos pacientes sintomĆ”ticos en psicoterapia, ā€œse resistenā€ a poder cambiar y solucionar sus dificultades. La ā€œresistenciaā€, que a menudo se ha asociado a la falta de colaboración. Pero desde la perspectiva propuesta, puede entenderse como una forma que tienen las personas de preservar su sistema de construcción. Pues siempre, los constructos presentes en los dilemas implicativos son nucleares y por tanto, parte central de la identidad personal. Por tanto, pueden ser una forma de adelantarse a las posibles resistencias de los pacientes (Melis, Feixas, Varlotta, GonzĆ”lez, Ventosa, Krebs y Montesano, 2011). Es decir, no pretendas cambiar algo que es nuclear para ti mismo. O reformula el cambio para que no lo veas como una amenaza. Algo aceptable para ti.Ā 


Existe una creciente evidencia de la relación entre dilemas implicativos y síntomas (Feixas & Compañ, 2015). Los dilemas implicativos no son condición necesaria ni suficiente, por lo que parece desprenderse de los estudios, pero cuando estÔn presentes en las personas con diagnóstico psicológico, aumenta la gravedad del cuadro (Saúl, 2006). El equipo de creación de esta intervención, propone que los dilemas son un factor muy a tener en cuenta en el mantenimiento de la depresión así como de las recaídas (Feixas, Montesano, Compañ, Salla, Dada, Pucurull, Trujillo, Paz, Muñoz, Gasol, Saúl, Lana, Bros, Ribeiro, Winter, Carrera-FernÔndez & Guàrdia, 2014). También se ha propuesto como un factor de manteniendo de la distimia (Montesano, Feixas, Saúl, Caicedo, Dada & Winter, 2014). Existen ademÔs estudios que apoyan la relación entre síntomas ansiosos y conflictos cognitivos (Melis, Feixas, Varlotta, GonzÔlez, Ventosa, Krebs y Montesano, 2011). 


El ejemplo de otro paciente, nos puede ayudar. A través de la terapia, llegamos a los siguientes constructos: estar hipervigilante vs estar relajado y evitar que pase algo peor vs correr el riesgo de que pase algo peor. Estas construcciones mentales se dieron tras años de aislamiento. En ese momento, lo entendió: ¿cómo estar tranquilo si eso hace que se ponga en peligro de que pasen cosas peores, por ejemplo, que se rían de él?


Una buena pregunta, para detectar si tenemos algĆŗn dilema implicativo es: ā€œsi tuviera que hacer x cosa aunque sea buena para mĆ­, ĀæquĆ© cosa mala podrĆ­a surgir en mĆ­ o fuera de mĆ­?ā€. Esto por ejemplo se ve con frecuencia en el constructo bueno vs egoĆ­sta y estar para los demĆ”s vs estar para mĆ­. Estar para los demĆ”s es lo que quiero y eso me hace sentir buena persona. Pero claro, eso me lleva a no tener un espacio de autocuidado y no poner lĆ­mites a los demĆ”s.Ā 


Podemos imaginarlo como dos caminos que se bifurcan. Si tenemos en cuenta que podemos andar de un camino a otro aunque sea con dificultad (cortando a machetazos la maleza que separa ambos caminos), significa que podemos crear otros caminos, por lo que nuestras opciones se multiplican. No todo es blanco o negro.


Shakespeare estarƭa orgulloso del modelo de dilemas implicativos. Esto es lo que implica cambiar sin engaƱarse.


BibliografĆ­a:


-Crittenden, P. M. (2002). Nuevas implicaciones clĆ­nicas de la teorĆ­a del apego. Valencia: Promolibro.


-Feixas, G., & Compañ, V. (2015). Manual de intervención centrada en dilemas para la depresión. Bilbao: Desclée de Brouwer.


-Feixas, G., Montesano, A., Compañ, V., Salla, M., Dada, G., Pucurull, O., Trujillo, A., Paz, C.,  Muñoz, D., Gasol, M., Saúl, L.A., Lana, F., Bros, I., Ribeiro, E., Winter, D., Carrera-FernÔndez, M.J., & Guàrdia, J. (2014). Cognitive conflicts in major depression: Between desired change and personal coherence. British Journal of Clinical Psychology, 53, 369-385.


-Kahneman, D. (2012). Pensar rƔpido, pensar despacio. Madrid: Debate.


-Kelly, G. (2001). Psicología de los constructos personales: Textos escogidos. Barcelona: Paidós.


-Melis, F., Feixas, G., Varlotta, N., GonzÔlez, L.M., Ventosa, A., Krebs, M., & Montesano, A. (2011). Conflictos cognitivos (dilemas) en pacientes diagnosticados con trastornos de ansiedad. Revista argentina de clínica psicológica, 20, 41-48.


-Melis, F., Feixas, G., Varlotta, N., GonzÔlez, L.M., Ventosa, A., Krebs, M., & Montesano, A. (2011). Conflictos cognitivos (dilemas) en pacientes diagnosticados con trastornos de ansiedad. Revista argentina de clínica psicológica, 20, 41-48.


-Montesano, A., Feixas, G., SaĆŗl, L.A., Erazo Caicedo, M.I., Dada, G., & Winter, D. (2014). Cognitive conflicts and symptom severity in dysthymia: ā€œI’d rather be good than happyā€. Salud mental, 37 (1), 41-48.


-Pizarnik, A. (2002). Prosa completa. Barcelona: Lumen.


-Saúl, L.A. (2006). El papel de los conflictos cognitivos en la salud mental: implicaciones para el cambio terapéutico. Directores: Guillem Feixas i Viaplana y Alejandro Ávila Espada. Tesis doctoral. Universidad de Salamanca, Facultad de Psicología.


-Senra, J., Feixas, G., & Fernandes, E. (2005). Manual de intervención en dilemas implicativos. Revista de Psicoterapia, 16 (63-64), 179-203.


-Watzlawick, P., Bavelas, J.B., & Jackson, D.D. (1981). Teoría de la comunicación humana, interacciones, patologías y paradojas. Barcelona: Herder editorial.

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